Un persona optimista disfruta del éxito y aprende del fracaso
. Un pesimista tiene miedo de su propio éxito y sufre por los fracasos. Esa es la razón por la cual, la suerte se inclina del lado de aquel que disfruta y aprende>>.

“Todos somos completamente independientes y autosuficientes… Sólo que pocos lo saben"

jueves, 21 de febrero de 2013

El asno, el anciano y el niño


El asno, el anciano y el niño 

 

"Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo.  que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la  principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando: 


-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro. 


Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz: 


-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando. 

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados: 

-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. 

-¡Qué vergüenza! 


Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar: 


-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal! 


Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando: 


-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos! 


La gente jamás había visto algo tan ridículo y empezó a seguirlos. 


Al llegar a un puente, el ruido de la multitud asustó al animal que empezó a forcejear hasta librarse de las ataduras. Tanto hizo que rodó por el puente y cayó en el río. Cuando se repuso, nadó hasta la orilla y fue a buscar refugio en los montes cercanos. 


El molinero, triste, se dio cuenta de que, en su afán por quedar bien con todos, había actuado sin el menor seso y, lo que es peor, había perdido a su querido burro". 



MORALEJA: 

Es imposible contentar a todo el mundo, a veces sin proponerlo uno acierta y todo el mundo contento, otras veces por mucho que hagas siempre tendrás a alguien disgustado. 


Lo importante es que uno este contento con sus acciones, que haga las cosas de corazón y los demás... que digan lo que quieran. 


Tampoco digo que no tengas que escuchar a las personas. No, no digo eso. Escucha y piensa sobre lo que te dicen, si es válido para ti, acéptalo y sino, tíralo al primer contenedor que veas. 


Pero que siempre seas tú el que decida y que no te importe si alguien no está deacuerdo, pues el mundo tiene muchos colores y muchas maneras de ver las cosas
. 

viernes, 15 de febrero de 2013

La princesa busca marido


LA PRINCESA BUSCA MARIDO
(Jorge Bucay)

Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día. Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real. Pero, claro, al primer frío la mitad se fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue. Habían empezado el primero de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y solamente quedó un joven.
Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días. La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera. Entonces le había dicho al rey: - “Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere”.
El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él. Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le dijo:
- “Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste aguantar un día más?”.
Y el hijo contestó:
- “¿Sabes madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento no merece de mi amor, ¿verdad madre?”.
Cuando estás en una relación y te das cuenta de que pudiendo evitarte una mínima parte de sufrimiento, el otro no lo hace, es porque todo se ha terminado.

jueves, 24 de enero de 2013

El ozo de Zar

Esta es la historia de un sastre, un zar y un oso. Un día, el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído. El zar era caprichoso, autoritario y cruel. Así que, furioso por la ausencia del botón, mandó a buscar al sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado. Nadie contradecía al emperador de toda las Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y, arrancándolo de entre los brazos de su familia, lo llevó a la mazmorra para que esperara allí su muerte.
Al atardecer, cuando el carcelero le llevó la última cena, el sastre meneó la cabeza y musitó: "Pobre Zar".
- ¿Pobre Zar? Pobre de ti-dijo el guardia
- Tú no me entiendes - dijo el sastre- ¿Qué es lo más importante para nuestro zar?
-¿Lo más importante? No lo sé. Su pueblo.
- Digo algo realmente importante para él.
- !ya lo sé! !Su oso!
- Eso. Su oso. Mañana cuando el verdugo termine conmigo, el Zar perderá su única oportunidad de conseguir que su oso hable.
- ¿Tú eres entrenador de osos?
- Un viejo secreto familiar.... -dijo el sastre.
Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento, !E.l sastre enseña a hablar a los osos! El Zar estaba encantado. Mandó inmediatamente que le trajeran al sastre y, cuando lo tuvo frente a sí, le ordenó:
- !Enséñale a mi oso nuestro lenguaje!
- Me encantaría complacerle, ilustrísima - contestó el sastre bajando la cabeza-, pero enseñar hablar a un oso es una tarea ardua y lleva tiempo... Lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo.
- ¿Cuánto tiempo le llevará el aprendizaje?
- Depende de la inteligencia del oso.
- !El oso es muy inteligente!- interrumpió el Zar-. De hecho, es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.
- Bien. Si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo que el aprendizaje duraría... no menos de .... !dos años!
El Zar pensó un momento:
- Bien. Tu pena será suspendida durante dos años mientras entrenes al oso. !Mañana empezarás!- ordenó.
-Alteza -dijo el sastre-. Si me conmuta la pena , yo no tendré tiempo para dedicarme a su oso. Deberé trabajar de sastre para mantener a mi familia.
- Eso no es problema- dijo el Zar-. a partir de hoy, durante dos años, tú y tu familia estaréis bajo protección real. Seréis vestidos, alimentados y educados con el dinero del Zar. Pero eso si: si dentro de dos años el oso no habla, te arrepentirás de haber pensado esta propuesta... Entiendes, ¿verdad?
- Sí alteza.
-!Guardias! gritó el Zar-. Que lleven al sastre a su casa con el carruaje de la corte. Dadle dos bolsas de oro,comida y regalos.
Cuando todos en casa lloraban por la pérdida del padre de familia, el sastre apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalo para todos La esposa de sastre no cabía en sí de su asombro. Su marido volvía exitoso, acaudalado y exultante. Cuando estuvieron solos, el hombre le contó los hechos.
- !Estás loco!-, gritó la mujer-. !Enseñar hablar al oso del Zar! Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca. !Estás loco!
- Calma, mujer, calma. Mira me iban a cortar la cabeza mañana, y ahora tengo dos años. En dos años pueden pasar tantas cosas.... En dos años, se puede morir el Zar...Me puedo morir yo... Y lo más importante: !A lo mejor el oso habla!

viernes, 11 de enero de 2013

Comunicación no verbal


Gestos y vicios que tenemos en nuestro comportamiento y nuestro lenguaje corporal


La sorpresa en el rostro dura un segundo, si dura más que ello: es falsa

Cuando una persona busca recordar algo rompe el contacto visual

Cuando miente, suele no hacerlo, debe asegurarse que creas sus mentiras

Las repeticiones literales suelen ser producidas por una mentira "alguna vez has estado en su casa?" "no, nunca he estado en su casa"

Cejas oblicuas: tristeza

Respiración agitada y controlada: tristeza

Hacer un pequeño gesto de afirmación luego de una completa negación es señal de mentira
Solemos hacer el gesto contrario a nuestra respuesta sin darnos cuenta, cuando no creemos lo que decimos

Al mentir sobre una historia cuesta volver a contarla comenzando desde el final, ya que no hay memoria de los sucesos. Los mentirosos ensayan sus mentiras en orden, no piensan en repasarlas hacia atrás.

Tocarse con los dedos con la mano hueca, algún lateral de la cabeza significa vergüenza contenida.

El total dilatamiento de las pupilas expresa miedo, enfado o excitación sexual

Si se producen al sonreír arrugas al rededor de los ojos, la sonrisa es verdadera

Cuando se hace una pregunta y el interrogado eleva las cejas, sabe la respuesta 

Si el tiempo de respuesta es menor a un segundo la respuesta esta premeditada, es una mentira preparada. La cual se anticipa por el hecho de querer salir del interrogatorio
Se tarda más en responder solo cuando la mentira es espontanea

Bajar la comisura de los labios = remordimiento

EL típico gesto de juntar las manos y formar "una pistola" sobre la boca es señal de silencio, se busca callar algo que en realidad se desea liberar. 

Cejas levantadas juntándolas = miedo

Encorvarnos, achicarnos, solemos hacerlo al mentir, buscamos ocupar el menor espacio posible.